Para aportar a la conversación en familia

Para aportar a la conversación en familia

Compartimos propuestas para generar conversaciones y debates, en la lógica del aprendizaje colaborativo.

Les acercamos una propuesta que contiene trivias: a partir de preguntas poco usuales e ingeniosas, generemos un debate entre los integrantes del hogar, estimulando no sólo el pensamiento, sino también la lógica en los niños, adolescentes y jóvenes; como así también el razonamiento, las habilidades comunicacionales y sociales que el aprendizaje cooperativo propone.

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TRIVIAS (pdf)

Publicado el:

miércoles 6 de mayo de 2020

Autor:

  • Programa de Educación Cooperativa y Mutual

Nivel:

  • Primario

Área Curricular

  • Cs. Sociales y Humanidades

Violencia Escolar

El acoso escolar o también llamado bullying es el tormento que un niño o grupo ejerce sobre otro de manera intencional. El siguiente artículo reflexiona sobre cómo debe actuar la familia y cuál es el papel que debe cumplir la escuela para prevenir e intervenir frente a este tipo de situaciones.

Fernando tiene 9 años y es obeso. En la escuela, un compañero lo llama “saco de grasa”. Lo molesta en los recreos y durante las clases. En un sitio de Internet etiquetó con su nombre una foto trucada de un cerdo con aspecto humano. Debajo, se agregan comentarios hirientes. Los otros chicos lo fueron dejando a un lado y ya no lo invitan a sus casas. Fernando se siente solo y diferente a los demás. No tiene ganas de ir a la escuela. Su madre está preocupada porque lo ve desganado. Sus notas bajaron mucho en los últimos meses. Lo escuchó llorando en su habitación, pero él no quiere contarle lo que le pasa.
El acoso escolar es un tormento que un niño o un grupo ejerce sobre otro de manera intencional. Incluye burlas, insultos o desprecios. Puede estar acompañado de empujones y golpes. En casos más graves, incluir extorsiones: como quedarse con el dinero de su merienda o con sus posesiones. Este estilo de violencia es más común entre varones. En las niñas la agresión suele estar más encubierta. Puede que rechacen a una compañera por su aspecto físico, su manera de vestir, su pertenencia a una religión o estrato social diferente.
El caso de Javier Romero fue el primer fenómeno de acoso escolar que llamó la atención en nuestro país. En agosto de 2000, se cansó de que lo llamaran “Pantriste”. A la salida del colegio, antes de disparar sobre sus compañeros, gritó “me voy a hacer respetar” y descargó sobre dos de ellos. Uno murió. El de Carmen de Patagones fue un caso similar.

¿Cómo ayudar si la víctima es su hijo?

A los niños les puede dar vergüenza hablar de esto con los adultos. Pueden callar por miedo a decepcionarlos. También, sentirse culpables. Pensar que si tuviesen otro aspecto o forma de ser, esto no les pasaría. Del mismo modo, está el miedo a hablar y que sus padres no hagan nada. O que los presionen para que peleen. O que sus agresores se pongan más pesados.

Si sospecha que su hijo está pasando por esta situación:
– Busque el momento para conversar.
– Explíquele que si habla, se va a sentir mejor y escúchelo sin interrumpirlo.
– No lo invite a responder con otra agresión.
– Aclárele que él no tiene la culpa de lo que está pasando y comprométase a ayudarlo.
– Póngase en contacto con las autoridades y maestros de la escuela para pensar estrategias conjuntas.
– Ayúdelo a invitar amigos a su casa para recuperar sus vínculos.
– Comparta con él alguna situación similar que usted haya tenido que afrontar. No sentirse el único al que le pasan estas cosas y saber cómo lo resolvió, puede servir.

El papel de la escuela

Los programas de prevención de la violencia escolar apuntan a desarrollar habilidades sociales en los chicos y a intervenir en el conjunto de la clase, favoreciendo relaciones positivas entre los compañeros.
Agrupar a los alumnos en equipos heterogéneos dentro del trabajo en el aula (en rendimiento, nivel de integración, en diversidad étnica y de género) ayuda aluchar contra la exclusión y a superar la desigual distribución de protagonismo que se produce en las aulas. Esto debe implementarse en forma continua y a largo plazo para que puedan verse resultados.
También, la participación en actividades en las que se les pide que desempeñen papeles adultos. Por ejemplo, elaborar una declaración de Derechos Humanos, una campaña de prevención de la violencia escolar, etc.
Promover un entorno escolar de calidad necesita de la cooperación de todos: profesores, alumnos y familias.

Claudia Cabrera
Lic. en Psicología U.B.A.

Publicado el:

jueves 31 de marzo de 2016

Autor:

  • Patricia Cabrera

Temática

Tipo de Recurso

Acompañando a los niños en el aprendizaje de las matemáticas

Acompañando a los niños en el aprendizaje de las matemáticas

En este artículo se explica el sentido de los problemas en la matemática escolar y se reflexiona sobre el papel que le compete a la escuela respecto de las tareas propias de esta disciplina. Asimismo, se orienta a las familias acerca de cómo ayudar a los niños en su resolución para que éstas potencien los aprendizajes.

La resolución de problemas en la matemática escolar

A partir de que los niños se inician en el estudio de la matemática, desde la escuela se prioriza la construcción del sentido de los conocimientos por medio de la resolución de problemas y de la reflexión sobre estos, promoviendo un modo particular de trabajo matemático que esté al alcance de todos los alumnos.

Desde esta perspectiva, se considera que cada actividad constituye un problema matemático para un alumno en la medida en que involucra un enigma, un desafío a sus conocimientos matemáticos. Es decir, estos saberes le permiten iniciar la resolución del problema y para hacerlo, elabora un cierto procedimiento y pone en juego las nociones que tiene disponibles, modificándolas y estableciendo nuevas relaciones.

Se parte de la idea de plantear situaciones en la que los alumnos “hagan matemática” , es decir, que elaboren estrategias matemáticas propias, utilicen las representaciones que consideren adecuadas, discutan con sus pares, expliquen sus ideas, den razones de sus procedimientos y resultados, confronten sus producciones con las de otros, acepten críticas y otros puntos de vista.

La escuela genera espacios para que los niños puedan reorganizar su trabajo, volver sobre lo realizado, clasificar y recordar los problemas, establecer relaciones entre lo viejo y lo nuevo, entre diferentes conocimientos puestos en juego. En esas instancias, se plantean, por ejemplo, actividades de comparación de problemas realizados con las operaciones o de comparación de diferentes estrategias para resolver un cálculo, algunas acertadas y otras, no.
Para comparar problemas, es posible revisar lo trabajado en el cuaderno durante una semana y señalar todos los que se resolvieron con sumas para comparar los enunciados, encontrar semejanzas y diferencias y pensar nuevos enunciados de problemas que se podrán resolver con esa operación.
En el caso de querer comparar estrategias de cálculo, se puede recuperar el repertorio de sumas cuyo resultado ya se ha obtenido y registrarlo a modo de síntesis en un afiche que se cuelgue en el aula para luego utilizar esos resultados como ayuda para resolver otros cálculos.

Matemática en familia

Lo antes expuesto es una síntesis que intenta informar a las familias la forma en que actualmente se enseña matemática en las escuelas, conocimiento necesario para que no existan contradicciones e incoherencias entre lo que la escuela ofrece y lo que la familia aporta cuando ayuda a los niños en las actividades que son tradición en las escuelas: las tareas para el hogar. Estas tareas , pensadas para que el alumno las desarrolle fuera de la escuela, renuevan su sentido en relación con los aprendizajes y con el necesario tiempo de apropiación individual de los saberes trabajados en clase.

El estudio fuera de la clase requiere, un trabajo personal que se apoye en el deseo de progresar en sus conocimientos matemáticos, que requerirá del docente el diseño de las tareas y la posterior recuperación en clase, otorgándoles un sentido dentro del proyecto de enseñanza.

Las actividades que se resolverán fuera de la escuela, serán desafiantes y requerirán ser discutidas en clase analizando distintos caminos que los niños encontraron para la cuestión planteada. En ese sentido, es imprescindible que el docente se asegure de que todos hayan comprendido cuál es el desafío que se propone para evitar la creación de un obstáculo excesivo para el niño o para los adultos que lo acompañan cuando realiza sus tareas y que podrían intervenir en una dirección distinta a la que pretende el docente.
El maestro deberá ser claro respecto a si la tarea debe hacerse con o sin ayuda y en el caso de necesitarla precisar claramente cuál es la ayuda que se espera.

Los niños podrán realizar fuera de la clase actividades de distinto tipo. Por ejemplo, se podrá seleccionar un conjunto de cuentas ya resueltas y pedir la comparación de los números que intervienen en los cálculos y los resultados para analizar semejanzas y diferencias y advertir regularidades.
Proponer juegos de cartas y de dados en los que intervengan los números con los que se ha trabajado y que den lugar a la práctica del cálculo mental.

En cualquier caso, recuperar lo producido fuera de la escuela supone mucho más que “corregir” la tarea: se trata, en cambio, de organizar una nueva actividad diseñada de modo que tome como punto de partida lo realizado fuera de la clase. Esto permite que el alumno valore el tiempo que dedica para su estudio individual como una instancia más de su proceso de aprendizaje.

Al hacer la tarea, los chicos aprenden a estudiar de manera autónoma y a desarrollar un sentido de responsabilidad sobre sus obligaciones escolares, así como acerca de los modos de presentar sus trabajos.

Además de las tareas propuestas desde la escuela, en el hogar se podrán realizar múltiples actividades que favorezcan el desarrollo de las matemáticas. Por ejemplo: hacer cuentas, tomar medidas, estimar cantidades al hacer las compras, así como construir barriletes, diseñar guardas para decorar objetos, resolver acertijos, juegos de ingenio, jugar a las cartas, a los dados, o a juegos con tablero como el ajedrez (particularmente, la práctica de este juego implica continuamente: problemas a resolver, uso de variadas estrategias, atención, concentración, conocimiento de reglas, etc).

Estas y otras actividades favorecerán en el niño la construcción del “”ser estudiantes” que requiere de un trabajo comprometido y sistemático que deberá ser enseñado, sostenido y propiciado desde la escuela.

Bibliografía:

– Serie Cuadernos para el Aula – Nivel Primario- (2006 – 2007)
Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología.
JUNTOS para mejorar la Educación (Familias con la escuela) 2005
Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología.

Publicado el:

jueves 13 de agosto de 2015

Autor:

  • Prof. Alcira García

Nivel:

  • Primario

Área Curricular

  • Matemática

Tipo de Recurso

  • Artículo

¿Hacemos juntos la tarea?

¿Hacemos juntos la tarea?

El momento de hacer la tarea puede ser una muy buena oportunidad para compartir tiempo con nuestros hijos e involucrarnos en su trayectoria escolar. En este recurso, les proponemos algunas ideas para hacerlo más ameno y productivo.

En los primeros años de escolaridad es fundamental para el desarrollo integral de nuestros niños que estemos presentes, que nos interesemos por lo que hacen, sienten, piensan y aprenden. Dialogar con ellos, preguntarles como estuvo su día, los incentiva a expresarse y, a la vez, promueve la escucha.

Compartir con ellos la tarea, nos da la oportunidad de ser parte de su vida escolar, involucrarnos en su proceso de aprendizaje y los motiva a asumir sus obligaciones.

En este resurso, presentamos un multimedia que incluye tips para hacer la tarea en familia, criterios para seleccionar materiales educativos y un tutorial para que armen, en la red, su propia carpeta de recursos educativos.


Publicado el:

viernes 6 de marzo de 2015

Fuente:

  • Taller Planif. y Prod. en Comunicación y Educación

Autor:

  • Bogado, Kihn, Ríos Finelli, Stempelatto

Nivel:

  • Inicial
  • Primario

Área Curricular

  • Lengua y Literatura

Temática

  • TIC

Tipo de Recurso

  • Tutorial

Familias con la escuela

Familias con la escuela

Comienza el año escolar y también las preocupaciones porque los chicos puedan transcurrirlo del mejor modo posible. Por ello, les acercamos algunas sugerencias elaboradas por el Consejo Federal de Cultura y Educación, para orientar y acompañar a nuestros niños en su tránsito por la escuela.

Familias y Escuela: colaborar para que los chicos aprendan

Cuando están por comenzar las clases hay mucho entusiasmo. Todos quieren que a los chicos les vaya bien en la escuela y desde la familia, hay muchas actividades que se pueden realizar cada día, utilizando el tiempo juntos y las ganas de colaborar de la mejor manera: ir a la escuela, conocer a la maestra o al maestro, preguntar dónde estará el aula, hablar con otros padres…

¿Cómo les irá en la escuela?
Algunas familias quizás estén preocupadas por cómo les va a ir a los chicos y qué pueden hacer para ayudarlos mejor.
Es conveniente hablarles de nuestros miedos. A ellos les hace bien saber que los grandes también tienen dificultades y que intentan seguir adelante haciendo esfuerzos, buscando alternativas, pidiendo ayuda.
Empiezan a ser estudiantes y lo que hagamos puede dejar huellas importantes en sus vidas.

Entre adultos y chicos: un puente de confianza

Para que los chicos y chicas se sientan más capaces de aprender, la familia puede ayudar dándoles confianza. La confianza en uno mismo es vital para el aprendizaje.

Todos los chicos tienen las mismas posibilidades de aprender y de progresar si la familia los apoya y cree en ellos.

 

¿Cómo hablamos con nuestros hijos?

Si les hacemos comentarios negativos, o les decimos que “son burros”, que “la cabeza no les da” o que “no sirven para el estudio”, no los ayudamos. Por el contrario, las palabras pueden doler tanto como el maltrato físico y ambos disminuyen la confianza que los chicos tienen en sí mismos.

Cuando los adultos no piensen lo mismo que las maestras y maestros, pueden ir a hablar con ellos y plantearles la situación. No es conveniente contradecirlos delante de los chicos. Esto los confunde y no ayuda a que se genere la confianza hacia los maestros, tan importante para el aprendizaje.

 

Juntos para mejorar la educación es un material elaborado por el Consejo Federal de Cultura y Educación. Su propósito es establecer un puente entre las preocupaciones y compromiso de familia y el trabajo cotidiano de maestras y maestros para que el proceso de aprendizaje de nuestros hijos sea exitoso.

Descargas

Juntos por la Educación (pdf)

Publicado el:

martes 29 de noviembre de 2011

Fuente:

  • Consejo Federal de Cultura y Educación

Autor:

  • Carolina Stang

Nivel:

  • Inicial
  • Primario

Tipo de Recurso

  • Documentos Institucionales
  • Publicación Seriada