Vivir la tradición

Compartimos un artículo en torno al “Día de la Tradición” de Francisco Senegaglia, estudioso de la historia, psicoanalista y realizador cinematográfico, quien integra el equipo del Programa "Educación, DDHH y Memoria Colectiva" (CGE).


Vivir la tradición.
Por Francisco Senegaglia.

La palabra Tradición deriva del Latín "tradere" y quiere decir donación o legado. Lo que formalmente se sostiene en eso que llamamos identidad, es decir la apropiación de ese legado, y excede a un conjunto de costumbres; más bien constituye la cultura y la conciencia de un pueblo. Muchas veces celebramos en la escuela la tradición con pericones y recitados y vestuarios de gauchos mateando lo cual está bien, pero no deja de ser la superficie de la tradición... Tal vez comprender que como provincia venimos de esa matriz fundacional que fue la gauchería es más sustantivo; y sin dudas cuáles fueron sus ideales de patria y su visión de pueblo nos permita entender mejor quienes somos y hacia dónde vamos como pueblo y colectivo cultural.

La escuela es esencial a la hora de discutir tradición y memoria. La escuela y la educación institucionalizada son por definición procesos generadores de identidad. Y lo son necesariamente en tanto es imposible sustraerse de las acciones que en el tiempo conforman los trayectos pedagógicos. La identidad es una inscripción que se construye desde las primeras experiencias simbólicas en la familia y/o grupos de crianzas. Estas primeras experiencias son de orden particular en tanto están tramadas con la lógica singular de cada familia y sus historias de vida. Las inscripciones identitarias que provee la educación son una totalidad relativamente homogénea en tanto procede de los diseños y planeamientos curriculares ordenados como un todo universal. El sujeto de la educación ira apropiándose de esos contenidos en el tiempo justamente a modo de inscripciones que se le volverán inherentes a su subjetividad. Y en esto se juega mucho más que un pericón. Vestimos a nuestros gurises de paisanas y gauchos y no le contamos quienes eran y porque luchaban; dicho de otra forma nos quedamos con la imagen bucólica del gaucho, perdiendo la esencia de la legendaria gauchería. Y dejamos por fuera el concepto profundo de patria. Nuestra bandera de Entre Ríos, creada por Artigas y cruzada por esa franja de sangre es la tradición más profunda, es la bandera de la memoria. Artigas la cruza para decir “guay de olvidarnos de aquellos que dieron su vida por nosotros”. Sí, venimos de la gauchería, de ese sincretismo de afros, originarios y criollos que fueron constituyendo un pueblo y una experiencia de pueblo frente al mundo occidental que gobernaba el Río de la Plata y que tenía por centro Buenos Aires. Ese mestizaje se armó en la igualdad de sus miembros, igualdad de razas y de géneros, no había diferencia entre hombres y mujeres. Por eso las montoneras eran familias armadas para combatir y defender su pueblo y su tierra. Frente al centralismo porteño nace de las tripas de la gauchería la idea de federalismo, es decir de patria de iguales que defiende los intereses del pueblo contra el despotismo ilustrado y las potencias extranjeras; es la gauchería la que genera el primer gobierno independiente en el Congreso del Oriente en 1815 y Artigas sostiene que sin igualdad no hay libertad. Es la gauchería la que defiende con su vida las invasiones de Buenos Aires y de los portugueses por más de tres años frente a ejércitos pertrechados y de líneas, desnudos y con lanza. Por más de setenta años son las montoneras entrerrianas protagonistas en más de cien batallas de honor y de coraje defendiendo el suelo que los vio nacer y defendiendo un ideal de pueblo libre, igualitario y soberano. Entre 1870 y 1876 mueren más de nueve mil gauchos encabezados por López Jordán su jefe indiscutido, a manos de las ametralladoras porteñas apretando sus gloriosas lanzas... ¡de ahí venimos! Del amor a la patria dando la vida con valor y con honor, y estos gauchos es cierto, tomaban mates, payaban y bailaban pericones con sus guainas ¡pero no era eso lo que los hacía gauchos! Entre los hombres que peleaban con Jordán y sus montoneras, peleaba también José Hernández y de hecho celebramos el 10 de noviembre por que ese día nació el escritor, defensor del arquetípico gaucho y autor del inmortal "Martín Fierro", obra cumbre de la literatura gauchesca. Hernández, le da a su mujer las pocas monedas que tiene, -su mujer estaba embarazada- y se va a pelear con las montoneras entrerrianas, sabe que van a perder, pero el amor a la patria vale más que la vida, ese gaucho es el autor del Martin Fierro.

Somos pueblo y tradición cuando somos sujetados a esa cadencia que conjuga el ayer con el mañana, sin estar precisamente en ningún instante real, salvo el que nos permite recrear el recuerdo, o la suma de los recuerdos en esa otra experiencia que llamamos memoria. Y si es así, la memoria adquiere un papel vinculante y causal. Somos definitivamente lo que hemos sido. Vivir la tradición es formar parte de esa vida que se juega por la patria.
La escuela forma en valores y en amores; de ella depende en esencia transmitir quienes somos. Que este año celebremos la tradición desde nuestra identidad profunda y que nuestros gurises, más allá de los atuendos, sientan orgullo de donde vienen.




Francisco Antonio Senegaglia(Concordia, Entre Ríos, 1967) es magíster en Ciencia Política, licenciado y profesor en Psicología por la Universidad Nacional de La Plata y psicólogo psicoanalista especializado en Psicología Política con orientación en Gestión y Evaluación de Programas Sociales. Es autor de las novelas Los Artigas (2009, premio Escenarios y Faja de Honor de la SADE), ¿Alguien te espera en algún lugar? (2009, premio Fray Mocho del Ministerio de Cultura y Comunicación de Entre Ríos), Origen y destino (2011) y Tres Lauras (2015); del libro de poesía Inscripciones del dolor (2012) y del ensayo La otra Revolución. Un ensayo sobre Psicología de la Historia (2012, declarado de interés por la Cámara de Diputados de la Nación). Dirige la colección sobre Historia de Entre Ríos que publica la Secretaría de Cultura y Comunicación de la Provincia. Es docente de grado y posgrado y coordinador de cooperativas culturales del Ministerio de Cultura y Comunicación de la Provincia de Entre Ríos. Su última producción literaria: López Jórdan. El último federal fue publicado este año por Marea, Editorial.

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