La No Violencia se enseña

La violencia hacia la mujer ha cobrado demasiadas víctimas, por ello creemos necesario destacar la entrevista realizada por @prender a Mujeres Tramando, una Organización Feminista que da cuenta de su lucha en la ayuda a la mujer.

Aunque haya pasado un siglo desde que se proclamara la declaración del Día Internacional de la Mujer, -fecha que se fijó en el calendario para reivindicar sus derechos- sigue la pelea por acceder en condiciones de igualdad con el varón a la educación, el trabajo, la política o la cultura. Las mujeres expresan hoy su voluntad de participar en sectores en los que tradicionalmente su intervención ha sido y en muchos casos sigue siendo minoritaria.
En diálogo con @prender, Adriana Vallejos y Mara Luján, referentes de la ONG Mujeres Tramando nos relatan las experiencias que narran historias de compromiso y trabajo duro en el reconocimiento por el lugar que se merece el género femenino en la sociedad.

Una historia de no bajar los brazos contada por las "Tramando"
El 8 de marzo es una fecha de conmemoración de la lucha de las mujeres por nuestros derechos, a partir de la famosa huelga de mujeres -124 obreras que fueron quemadas en una fábrica por hacer huelga en Nueva York en el año 1908 o 1910, porque desgraciadamente en los libros de historia no figura tan claramente-, esta es una conmemoración, por eso no decimos que celebramos el 8 de marzo sino que conmemoramos el trabajo por nuestros derechos. De cualquier manera creemos y pensamos que tenemos que seguir trabajando por nuestros derechos y que hay diferentes maneras de hacerlo. Esto es lo que nosotras llamamos las cuestiones de género, qué quiere decir: que lo que nos pasa a las mujeres y los varones tiene una historia que tiene que ver con lugares diferentes, diferenciales y un poder atribuido históricamente más a los varones.


Educación sexual, una materia pendiente
Nosotras fundamentalmente en los Talleres de Autoestima lo que trabajamos es la prevención y en este sentido insistimos en que tiene que existir en las escuelas educación sexual con perspectiva de género para adolescentes, jóvenes e incluso los niños. Esto quiere decir que se deben contemplar y modificar estas situaciones diferentes históricas que nos ponen a las mujeres en un lugar y a los varones en otro. Fundamentalmente trabajamos en prevención con las mujeres que vienen a los talleres y dando cursos a docentes, médicos, personal de la justicia, trabajadores sociales.
No está en la formación docente incluida la formación como educadores sexuales. Y lo que se ha hecho desde el Estado está muy influido por un pensamiento represor en vez de liberador, en el sentido de que la educación sexual tiene que prevenir desde el jardín de infantes; hay países donde los niños juegan con el preservativo desde el jardín de infantes y eso no es pecado ni es malo ni es terrible, está enseñando a la gente a ser saludable, a cuidarse. Por ejemplo en la adolescencia las chicas que te dicen él no quiere usar preservativo porque no siente nada, o que la prueba de amor para el adolescente sea tener sexo sin preservativo o esta cuestión de creer que por amor yo puedo admitir cualquier cosa, o el criterio de que en el amor siempre hay sufrimiento, son todas cosas que debemos poder desmitificar.

Historias, voces, miedos, alegrías: Talleres
En los talleres tratamos de desandar esos caminos para que las mujeres que los recorren se den cuenta de su situación, porque aunque no nos demos cuenta todas la padecemos, no hay una mujer que no halla sufrido algún tipo de violencia, porque aunque muchos al hablar de ésta se refieran a la física, en realidad la mayoría estamos expuestas y no lo vemos, entonces una de las maneras de desandar esta situación, que es cultural, ya que hemos crecido dentro de un mundo donde no hay relaciones equitativas sino que una ejerce poder sobre la otra –en este caso el varón es quien tiene el poder-, el problema es que perdemos ambos, varones y mujeres. Lamentablemente la práctica de violencia está tan naturalizada que las mujeres no lo vemos, porque no hay otra manera de relacionarse, de vincularse que desde el dominio de uno sobre otro. Nosotros no queremos esto, justamente lo que hacemos es trabajar para que no exista más esa opresión, ni de los hombres hacia las mujeres ni viceversa, sino vínculos más solidarios, igualitarios, equitativos. Indudablemente cuando uno habla de esto, algunos piensan que es cosa del pasado, pero los 15 feminicidios en lo que va del año, habla de que todavía existe la posibilidad de que alguien, en este caso un varón se haga dueño de tu cuerpo y de tu vida, por lo tanto tiene el derecho a matarte.

Las mujeres al acercarse a los talleres reconocen un espacio en el que se encuentran ellas mismas en las palabras, la vida y las experiencias de las otras. A veces reconocen su vida en el relato de la otra y esa es una manera de encontrarse consigo misma. Nosotros lo que hacemos en los talleres es coordinar, pero en realidad las que hablan, se encuentran y se dan consejos son ellas, las talleristas. Hay mujeres que cuando llegan sienten que está todo bien, van un tiempo, pero en un punto dicen esto no lo quiero ver y desaparecen porque hay cosas que no quieren ver o les cuesta, y tal vez al año vuelven, porque hacen todo un proceso… que es a lo que apuntamos, al proceso individual de cada una, porque cada persona es diferente y respetamos mucho eso y creemos en nuestro trabajo, porque si bien es minúsculo, vemos que hay muchas mujeres que han salido adelante pasando por los talleres. Hay un poco de temor… todas sienten la necesidad de tener un espacio donde puedan sacar su malestar, decir lo que les pasa, lo que sienten, lo que les molesta, lo que quieren, lo que desean y quieren compartirlo pero implica un cambio en la vida y cuando nosotras estamos hablando de lo que nos pasa estamos tocando una identidad, una subjetividad muy marcada históricamente y fija. Entonces si yo no soy esto que me dicen que soy ¿quién soy?, eso asusta, asusta el sentir qué hice hasta ahora, cuando por ahí esto es un proceso despacioso, tranquilo. Nosotras no obligamos a nadie, ni siquiera a hablar en los talleres, es algo que se produce con el tiempo.


Los motivos se van transformando en compartires
La mayor motivación a la hora de acercarse a los talleres quizás sea que todas sufren en algún momento algún tipo de violencia y sienten la necesidad de buscar ayuda en un lugar. Lo que pasa en los talleres es maravilloso y no depende de las coordinadoras sino de todas las mujeres que participan, por eso es que consideramos tan importante trabajar de una manera horizontal. Además trabajamos mucho con el cuerpo, lo valoramos, porque hay muchas mujeres que no saben moverse y también apelamos mucho a la creatividad con la idea de que todas podemos hacer cosas.
La modalidad del taller es trabajar durante 2 horas, en las que hay un inicio, un desarrollo y un cierre, donde los horarios se respetan y se les pide que vayan por lo menos durante 2 meses, por lo menos 8 encuentros para que haya un proceso, funciona todo el año; y hay algunas que este año cumplen su tercer aço de asistencia.
Por otra parte, cada año tenemos lo que nosotros le llamamos “la excusa”, por ejemplo un año se llamó Abriendo el sendero y tenía que ver con cómo cada una y juntas íbamos construyendo nuestra autoestima, cuál era el camino que queríamos seguir, por dónde, de qué manera. Usamos diferentes dinámicas, “excusas” para trabajar la autoestima, y por supuesto hay momentos en que la problemática de alguna ocupa ese lugar, entonces todas trabajamos con esa temática.


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