Reflexiones sobre las nuevas alfabetizaciones

Incorporar no siempre es innovar

Introducir las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) en las escuelas no implica solamente aprender el uso de novedoso equipamiento. Más bien, supone cambios que afectan los modos de hacer y de pensar sobre el conocimiento e incluso, conllevan nuevas formas de entender el mundo y actuar sobre él.


Las recientes transformaciones sociales, estrechamente sustentadas en tecnologías digitales, están afectando algunos de los pilares sobre los que se estructuraron los sistemas educativos modernos. En efecto, de forma inevitable, el acceso a nuevos medios como Internet y los recursos multimediales genera nuevas oportunidades y demandas que exigen el desarrollo de nuevos saberes y nuevas formas de enseñar y aprender.

En este contexto, el término alfabetización no se restringe al acceso a la lectura y la escritura. Se habla hoy de alfabetizaciones múltiples para dar cuenta de una pluralidad de saberes, en los que se incluye la familiarización con los lenguajes audiovisuales, la capacidad de seleccionar y organizar la información y las competencias necesarias para operar computadoras y otros artefactos tecnológicos.

¿Cuál es el desafío al que se enfrentan hoy los docentes y la escuela?
Introducir las TIC en las escuelas no implica solamente aprender el uso de novedosos aparatos. Más bien supone cambios que afectan los modos de hacer y de pensar sobre la información y el conocimiento e incluso, conllevan nuevas formas de entender el mundo y actuar sobre él.

Asumir que la escuela debe ocuparse de las nuevas alfabetizaciones implica por un lado, trabajar por disminuir la brecha digital y por otro, que los docentes se vean a sí mismos como parte de estos cambios. En otras palabras, no se trata simplemente de traer las TIC a la escuela, sino de interrogarlas y analizarlas en sus lógicas y reglas, para explorarlas en todas sus posibilidades, para ayudar a nuestros alumnos a que vean cosas que todavía no pudieron ver por sí mismos. Esto supone familiarizarnos con tecnologías que en muchos casos, hasta ahora, vimos poco y de lejos; pero también implica afirmarnos en nuestros saberes adultos.

¿De qué forma se introducen las TIC en las propuestas educativas?
Podemos reconocer diversas tendencias en el modo en que las TIC se incorporan a las propuestas educativas. Mientras algunas experiencias empobrecen y aplanan los usos de las tecnologías, otras desarrollan formas más enriquecedoras e innovadoras.

Más de lo mismo
El primer paso en la integración de toda nueva tecnología es intentar hacer lo mismo con nuevas herramientas. Esta tendencia inicial se vuelve problemática cuando tiende a mantenerse en el tiempo. Gavriel Salomon (2000) se refiere a esta propensión como la paradoja tecnológica, y plantea que es el resultado de una tendencia constante del sistema educativo a preservarse en sus propuestas asimilando las nuevas tecnologías a las prácticas educacionales existentes. Así, la tecnología es “domesticada” de acuerdo con las prácticas habituales y termina adaptándose finalmente al cotidiano escolar.

Cuando una tecnología cualquiera puede ser asimilada dentro de las prácticas educativas existentes sin desafiarlas, sus posibilidades de estimular un cambio beneficioso son muy pocas y, por el contrario, tiende a empobrecer la actividad e incluso pueden ponerse al servicio de las prácticas pedagógicas más tradicionales en la medida en que no favorecen procesos de reflexión, comprensión y creatividad, sino que, por lo contrario, cumplen la función de transmitir información y demandan a los estudiantes memorizar y emitir respuestas repetitivas.

De esta forma, no sólo se desestiman las posibilidades de transformación que brindan las tecnologías, sino que, además, se produce una decepción y frustración cuando, después de tanta expectativa depositada, se logran muy pocos avances. Esto deja la sensación de que las tecnologías no sirven para realizar un cambio significativo en las prácticas escolares.

El siguiente video elaborado por la Universidad Presidente Antonio Carlos de Brasil, de manera sugestiva refleja esta tendencia y nos ayuda a reflexionar sobre nuestras prácticas.
¿Técnología o Metodología?


Pasos para la innovación:
En oposición a estos usos es necesario iniciar un proceso que nos permita reconocer las variantes que las tecnologías nos ofrecen iniciando una reflexión que interpele nuestras prácticas educativas y estimule el proceso del cambio pedagógico.

Una forma posible de comenzar a hacer experiencia para lograr mejores resultados en la integración de las TIC en la escuela es que cada docente haga uso de ellas más allá de su aplicación pedagógica. El uso personal que realicen y la experiencia directa en la aplicación de las TIC en su vida diaria son fundamentales para generar conciencia de sus potencialidades educativas.

Otra forma de favorecer la integración de las TIC en el trabajo de los docentes es el intercambio con los estudiantes, quienes en muchos casos, posiblemente ya se vinculen con las nuevas tecnologías de una forma más natural y cotidiana. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los usos que hacen los niños y el dominio que tienen de las tecnologías no es el mismo que el que se propone desde la escuela.

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