Accesibilidad en los espacios culturales

El Museo Histórico Regional de la Colonia San José dio un paso importante hacia la democratización del conocimiento y la cultura, al incorporar material audiovisual educativo accesibilizado.
Video Entrevista a Hugo Martin, director del museo Histórico Regional de la Colonia San José
Video Entrevista a Edgar Sosa, referente de la comunidad sorda

En un trabajo articulado entre instituciones educativas, los contenidos de las guías fueron traducidos a Lengua de Señas Argentina por estudiantes de la Tecnicatura Universitaria en Interpretación de Lengua de Señas Argentina - Español (TUILSA-E) de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos. Así, el Museo Regional de San José se suma a otros espacios culturales que asumen el desafío de ser accesibles en el país, con la idea de que los espacios de producción/circulación de cultura y conocimiento deben permitir el acceso a todas las personas.

En línea con otras acciones orientadas a permitir el acceso de la comunidad en general a este espacio cultural y educativo, todas las salas del museo incluyen leyendas en Sistema Braille, dirigidos a personas con discapacidad visual, rampas de acceso para las personas con dificultades motrices (adultos mayores y con discapacidad motora). En el material que fue presentado se trabajó en conjunto con referentes sordos que asesoraron en la producción, dirigidas para las personas sordas e hipoacúsicas.
Los tres videos que el museo solicitó interpretar son una recopilación de la historia oral de los primeros colonos de San José, forman parte de la muestra estable del museo y constituyen un material valioso como documento histórico de una comunidad y su historia.


Criterios de accesibilidad
Para darnos cuenta si un museo (o cualquier espacio cultural o educativo, público o privado) es accesible, tenemos que considerar si se cumplen ciertos criterios. Es decir, que existan en el lugar determinadas condiciones para que el acceso y la permanencia sea cómodo y disfrutable para la mayor cantidad de personas posible.
Cuando analizamos la accesibilidad para personas con discapacidad, pensamos en la cadena de circulación: identificar aquellos obstáculos que se interponen en los recorridos y en aquellos que dificultan dicha permanencia.
Ingreso: es preciso que existan rampas o ascensores, para habilitar recorridos alternativos a los escalones, escaleras y desniveles.
Permanencia: el espacio debe contar con sanitarios aptos, barandas, y asientos disponibles. Si hay bar o cafetería, la accesibilidad incluye la disponibilidad de productos para personas con intolerancias alimentarias.
Comprensión de los materiales que ofrecen los museos: hay que facilitar intérpretes de Lengua de Señas para las visitas guiadas, videos subtitulados o con caja de intérprete -tal como hizo el Museo de San José- para personas sordas, con audiodescripción y catálogos o folletos en Sistema Braille, para personas con discapacidad visual.

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