Más de 11.000 entrerrianos se capacitan en oficios diversos

En Entre Ríos, más de 11.000 personas acuden diariamente a los talleres y aulas que conforman los 29 centros de capacitación comunitaria. Mecánica, carpintería, herrería, panadería, cocina, informática son algunos de los 57 rubros sobre los que se im

Desde los 16 años de edad en adelante, muchas personas acuden a los centros en busca de la capacitación que los instale en el mercado laboral, y posteriormente intentando una salida con los programas que surgen en el ámbito estatal, a través de diversos convenios, que generan puestos laborales. Tal es el caso del acuerdo con Gas Nea, mediante el cual la empresa que provee de gas a toda la provincia contribuye con el dictado de cursos de capacitación.
Los centros comunitarios dependen del Consejo General de Educación (CGE), que emite los certificados para los alumnos que completan los plantes de estudios. “Hay una carga horaria que cumplir y a medida que se van aprobando los niveles se entregan los certificados. Por ejemplo, en panadería se puede hacer 480 horas para acceder al conocimiento de los contenidos y el certificado, tras lo cual se puede hacer el cursado de confitería”, explicó el titular de la Dirección de Educación de Jóvenes y Adultos, Joel Spizer, en diálogo con EL DIARIO.
La cantidad de centros cubre buena parte de la geografía entrerriana, y en Paraná ocurre otro tanto. Así, en La Floresta se halla el centro comunitario identificado con el número cuatro, que tiene la particularidad de trabajar con muchas personas con discapacidades diversas.
En San Benito, Puerto Nuevo, Anacleto Medina, entre otros barrios, se pueden hallar estos talleres, con aulas que contienen no menos de 15 alumnos cada uno.
Los centros comunitarios fueron creándose poco a poco, muchas veces signados por las necesidades del ámbito en que se desarrollan. Desde hace dos décadas están prestando servicio, y fue con el correr de los años que se logró un ordenamiento, la unificación de contenidos básicos y, fundamentalmente, la consideración en los programas de Estado y presupuestos públicos.
Como se dijo ya, además de la capacitación, los centros constituyen una oportunidad, para muchas personas, de completar la escolaridad, y reinsertarse en el sistema. “Tenemos el secundario semipresencial. Estamos trabajando con la escuela María Reina Inmaculada del barrio Maccarone. Cuando fuimos a este barrio nos encontramos con más de 20 analfabetos que se inscribieron en forma espontánea. Al centro concurre gente de ese barrio y ellos fueron los que nos abrieron las puertas y nos acompañaron para convocar a esta gente y traerlas al centro. Es decir que se hace todo un trabajo social. Ese es el valor agregado que tenemos”, dijo el coordinador del centro comunitario Nº 15, Andrés Di Gaetano, que funciona en calle Azcuénaga 152, de Paraná.

HERRAMIENTAS. Los centros de capacitación recibieron recientemente un aporte de un millón de pesos para la compra de insumos y herramientas.
“El objetivo es capacitar a jóvenes y adultos para insertarlos en el ámbito laboral. Todos los centros recibieron aportes del Ministerio Trabajo de la Nación. A Paraná se destinaron 220.000 pesos para insumos. Luego, se enviarán más recursos con el fin de estimular y profesionalizar los centros de adultos e invertir para un mercado interno”, precisó la coordinadora de los centros de capacitación de Paraná, María Chaparro, según declaraciones que difundió el CGE.
Respecto de la demanda de los centros, el coordinador Di Gaetano indicó que concurren personas que no completaron la escolaridad y otras que sí. “Se pueden distinguir tres tipos de alumnos: tenemos –dijo– un sector etáreo que ha llegado con la Asignación Universal por Hijo; están los que se interesan en la capacitación y los que son derivados a las escuelas, según el nivel de educación que el alumno tenga”. De este modo, se enseña un oficio y una reinserción en el sistema educativo formal. “A nosotros se nos identifica con la educación no formal, pero en realidad estamos todos dentro del mismo sistema de formación”, agregó.
“Aquí vienen personas que no han terminado el secundario y otras que quieren aprender un oficio porque les gusta. Hay otros que saben el oficio pero necesitan el título por cuestiones laborales, y después están las personas adultas que vienen a completar un oficio y otras pocas que vienen por hobbie”, explicó el coordinador del centro, según divulgó recientemente el sitio oficial del Gobierno entrerriano.
La información precisa que “se generaron protocolos con el Ministerio de Trabajo de la Nación y se articularon con la temática educativa. En tal sentido, –agrega la noticia oficial– días atrás se entregó un millón de pesos para acciones de formación y capacitación laboral, más precisamente para la adquisición de insumos y herramientas”.

Publicado el:

jueves 2 de junio de 2011

Fuente:

  • El Diario.com de Entre Ríos - Imágen: El Diario

Autor:

  • Miguel Noguera