Líderes políticos y empresariales creen que es la única manera de lograr “una década de oro” en la región

Educación como el sector donde deben concentrarse los esfuerzos y las inversiones en América latina si se quiere que ésta sea la "década de oro", fue una de las principales reflexiones del 6º Foro Económico Mundial para América latina.

RIO DE JANEIRO.- Educación, educación, educación. Ese es el sector donde deben concentrarse los esfuerzos y las inversiones en América latina si se quiere que ésta sea la “década de oro” de la región, coincidieron la mayoría de los 70 líderes políticos, empresariales y académicos que desde ayer participan en esta ciudad del 6º Foro Económico Mundial para América latina.

El optimismo sobre el futuro de la región fue evidente en los numerosos paneles que se realizaron durante el multitudinario encuentro el Hotel Intercontinental, que terminará hoy con la participación de la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff. Se resaltaron el fortalecimiento de la democracia y los avances sociales alcanzados en los últimos años, que han permitido el crecimiento de una pujante clase media en gran parte de los países. También se destacó que el continente tiene una población joven -un promedio de 27 años-, enérgica, libre de conflictos religiosos y guerras, y es rico en materias primas -alimentos y minerales- que están en franca demanda en todo el mundo, pero la educación será clave para dar un salto cualitativo hacia adelante.

“La economía del siglo XXI será una economía basada en los servicios y por eso no sólo tenemos que invertir más en educación, sino también en ciencia, tecnología e innovación”, afirmó el presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Alberto Moreno.

La ampliación de la educación básica ha sido un gran logro para empezar a superar las desigualdades que plagan América latina, pero ahora se tiene que apuntalar la preparación más especializada de los niños y jóvenes de la región, para que puedan tener éxito en un mercado global cada vez más competitivo y exigente, e impulsar la región hacia el crecimiento más integral y sostenido.

“Hay que aprender a educar más y mejor. El real problema hoy no es el acceso a la educación básica, sino a la educación que prepara para la competencia en el mercado laboral. Y América latina todavía invierte en este campo mucho menos que China, por ejemplo. Si los países de la región estrechan el vínculo entre inversiones y educación, será posible asegurar un crecimiento más inclusivo”, destacó Rebeca Grynspan, secretaria general adjunta de las Naciones Unidas y administradora asociada del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Con ellos concordó Orlando Ayala, presidente del área de Mercados Emergentes de Microsoft, para quien la política pública de educación latinoamericana es lamentable, tanto respecto de su calidad como del prestigio y de la remuneración que tiene la profesión de maestro, la motivación de los alumnos, las horas de estudio, y los resultados en áreas clave como las ciencias y las matemáticas.

“Debemos hacer una apuesta agresivísima en la calidad de la educación; ahí no hay opción. Si América latina no ataca estos temas, se va a quedar atrás”, dijo Ayala, para quien las inversiones en educación se deben fortalecer desde la primera infancia. “Es un tema del que los gobiernos hablan mucho, pero no se tienen el coraje y el valor de tomar la acción”, añadió.

Ya en referencia a otros desafíos que enfrenta la región, muchos participantes apuntaron a problemas macroeconómicos relacionados con el momento actual, el boom de las commodities y los grandes flujos de capitales que llegan a América latina, que en varios países han llevado a alzas de inflación y a la sobrevaluación de sus monedas.

“Creo que una de las mayores preocupaciones de la región, de los países emergentes, es cómo lidiar con las presiones inflacionarias derivadas de un crecimiento del 6 por ciento anual”, dijo Moreno, para quien también los problemas en la infraestructura de la región son un obstáculo para el crecimiento, con un marco incapaz de absorber bien las inversiones.

En este sentido, el analista Mauricio Cárdenas, de la Brookings Institution, en Washington, advirtió sobre dos riesgos potenciales para América latina: una desaceleración del crecimiento de China y que la transformación política en Estados Unidos desemboque en un ajuste fiscal abrupto o una mayor fragmentación política que distancie más al país de sus vecinos del Sur.

Al frente del crecimiento regional, el canciller de Brasil, Antonio Patriota, reafirmó el compromiso de su país con sus vecinos. “Nuestro futuro está conectado directamente con nuestros vecinos”, dijo, y aprovechó para reiterar la constante aspiración brasileña de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

“¿Y quién se puede oponer a la permanencia de Brasil en el Consejo de Seguridad?”, se preguntó el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza. “Ese puesto de Brasil en el Consejo va a reforzar la unión de la región, sería un gran paso, sería excelente”, dijo.

El acuerdo UE-Mercosur, para 2012
RIO DE JANEIRO.- Tras varios años de intensas negociaciones, Brasil confía en que el Mercosur y la Unión Europea (UE) podrán firmar un tratado de libre comercio el año próximo, según apuntó ayer el canciller brasileño, Antonio Patriota. “El plazo de 2012 es razonable porque ya se trabajó mucho en el acuerdo. Estamos en la fase de examinar ofertas mejoradas, pero lo veo como algo posible”, dijo Patriota a la prensa en el contexto del Foro Económico Mundial en América latina, que comenzó ayer esta ciudad. Las negociaciones entre el bloque sudamericano y la UE fueron retomadas el año pasado, luego de seis años de suspensión.

Alberto Armendaríz
Corresponsal en Brasil para diario La Nación.

Publicado el:

viernes 29 de abril de 2011

Fuente:

  • Diario La Nación

Autor:

  • Nicolás Rochi