“En Argentina tenemos gente que puede participar de la invención del futuro”

En el mundo se empieza hablar del acceso a Internet como un derecho básico. Alicia Bañuelos, rectora de la Universidad de La Punta, habló sobre la necesidad de garantizar la conectividad en todos los rincones del país. “En países como el nuestr

La discusión sobre si el acceso a Internet debe constituirse como un derecho civil comenzó a dar sus primeros pasos en el concierto internacional, cuando la semana pasada Hamadoun Touré, el secretario general de la agencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), encargado de los asuntos de tecnologías de la información y la comunicación, convocó a los líderes mundiales a asegurar que el servicio de alta velocidad sea “un derecho civil básico” para 2015.

Por el momento, son pocos los países que cuentan con una legislación de este tipo. El primero que dio ese paso fue Finlandia, que en julio de este año lo declaró como un derecho universal, comprometiéndose a garantizar a sus ciudadanos una conexión mínima de 1 mega. El objetivo es que ascienda a los 100Mbs dentro de 5 años.

En el Hemisferio Sur. Pocas semanas después del anuncio de la nación escandinava, la provincia de San Luis hizo lo propio. Adelantándose a los designios del Gobierno Nacional, promulgó una ley que estableció el acceso a Internet como un derecho humano. Esto se concretó gracias a la infraestructura de la Autopista de la Información (AUI), que garantiza una conexión a la Red, y de forma complementaria, con los distintos puntos de WiFi gratuito que instalaron en el territorio.

Alicia Bañuelos, rectora de la Universidad de La Punta (ULP)y ex ministra del Progreso de la provincia, explicó que buscaron adaptarse a los cambios que implica el mundo digital. “Los derechos van acompañando la evolución de las sociedad. Y en esta última etapa hay que incluir los digitales. Pero hay que estar incluido. Sino, no se puede ejercer”.

“La cantidad de conocimiento de la Humanidad se duplica aproximadamente cada dos años. Para obtener esa información generada en forma colaborativa, hay que estar conectado. Si uno queda 4, 5 o 10 años atrasado, es mucho lo que se pierde. En países como el nuestro, hay que plantearse que no tenemos una década. El mundo no nos da 10 años”, explicó.

Un poco de historia

El sueño virtual de San Luis comenzó en 1998, cuando firmó un convenio con el Ministerio de Industria de Canadá para conectar a las entidades públicas. Así fue que se construyó la AUI, en 2004, que brinda conectividad a cualquier pueblo de más de 20 habitantes. Costó 80 millones de dólares. Había acceso a Internet en los colegios, comisarías, hospitales. “Pero no la estaba usando la gente”, explicó.

Por ese motivo, las autoridades se hicieron eco de los modelos 1 a 1 que se estaban aplicando en otras partes del mundo, y ampliaron la conectividad en todas las localidades. Se instalaron más de 500 antenas Wifi, que más las computadoras educativas que se entregaron a todos los alumnos, demandó una inversión de 76 millones de pesos. Era gratuito, pero no había una ley que lo respaldara. Eso fue hasta julio, cuando se sancionó una norma que lo estableció como un derecho humano.

Según la académica, hay que tener en cuentas las diferentes realidades entre Buenos Aires, que cuenta con una amplia gama de opciones y proveedores, y el resto del país. “Cuando se va a un pueblo con pocas personas de cualquier provincia argentina, a las compañías no les resulta rentable ir porque tienen que invertir mucha plata, y los que pueden pagar el servicio son muy pocos. Ese es el lugar donde tiene que estar el Estado”.

– ¿Qué valor tiene el garantizar el acceso a Internet?

– Internet rompió el centro. No se puede pensar que el conocimiento sólo se produce en Capital Federal. En Argentina tenemos mucha gente que puede participar de la invención del futuro, que no está solo en las capitales de las provincias. Está distribuida en todo el país. Hay que darle la posibilidad de que participe desde el lugar en que se encuentre. Y la manera de hacerlo, es estar conectado a la Red.

– ¿Qué opina de la promesa del ministro de Planificación, Julio De Vido, de brindar WiFi gratuito en todo el país en menos de 120 días? (Faltan 85 días corridos o 96 hábiles para que se cumpla el plazo)

– Me alegra que el Gobierno nacional está pensando en incluir a todo el país. Es algo que hay que hacer. Argentina tiene una oportunidad histórica de participar en la producción de conocimientos, en este contexto mundial. Pero creo que los tiempos son muy cortos, salvo que se quiera aplicar en las ciudades más importantes. No se sabe como llegarán a cada rincón de la república. 85 días es muy poco tiempo.

Publicado el:

miércoles 29 de septiembre de 2010

Fuente:

  • Canal Ar

Autor:

  • Miguel Noguera