Chicos de bajos recursos son becados en colegios privados

Como parte del programa de becas “Agentes de Cambio”, impulsado por la Fundación Germinare, treinta chicos de nivel socioeconómico bajo de la zona norte del Conurbano, ingresan todos los años al secundario en colegios privados bilingües.

Así es que, para acceder a la prebenda tuvieron que sortear varios obstáculos: durante el año previo al ingreso a la nueva institución, debieron ir todos los sábados a cursos nivelatorios de Matemática, Lengua, Historia y, fundamentalmente, Inglés, pasando por clases de fonética, en donde profesionales les enseñaban a pronunciar bien las palabras.

Para Constanza Oxenford, directora de la entidad, los chicos que ingresan al programa “no son superdotados”, sino que “quieren superarse”. En ese marco, afirmó: “Este es un plan donde los pequeños eligen, y como ellos optaron por estudiar, nosotros tenemos que garantizarles que puedan cumplir ese sueño. Es por eso que todo el tiempo estamos pendientes de ellos”.

Con el concepto de que “estudiar es sinónimo de libertad”, la fundación reparte los formularios para anotarse en el programa en escuelas, comedores, iglesias, centros sociales, entre otros.
Asimismo, el desafío más grande para estos adolescentes y sus familias es el poder integrarse a un grupo social que no es el propio; la escuela que los recibe está formada por familias de clases altas, que en su mayoría viven en countries o en casa quintas cercanas al colegio.

Paula Parmisano, madre de una de las alumnas que cursa en el Del Viso Day School, aceptó que ella tenía más miedo que su hija: “pensaba en que podía venir llorando o que podía decirme que le habían dicho que ellos tenían un auto y que ella no tenía nada”. Pero fue muy diferente. Como adulta, tuvo que enfrentar las reuniones de padres, en donde creyó que iba a sentirse “diferente”. Fue todo lo contrario. “En los primeros encuentros, me sentía como que yo no pertenecía ahí. Pero es una percepción errada, porque nunca ningún padre me hizo sentir diferente”, reconoció

“¿Por qué me iban a ver diferente? Si somos todos iguales. La verdad que acá tengo muchos amigos. Siempre me trataron bien y nunca me sentí discriminado”, afirmó Camilo, otro chico que es parte de la experiencia.

Cada uno a su manera sabe que todo el esfuerzo puesto en estos años los distingue: “a veces me siento un ejemplo de que el traspaso de fronteras entre los que tienen más y los que tienen menos es posible. El tener no es sinónimo de nada, porque tengo compañeros que tienen mucha plata y se llevan muchas materias y yo que tengo menos no me llevo nunca nada”, sintetizó Ayelén, otra alumna de este grupo.

Publicado el:

martes 28 de septiembre de 2010

Fuente:

  • Perfil.com

Autor:

  • Miguel Noguera